Trump vuelve a pasar por consulta: Plutón, Neptuno y el Nodo Norte llaman a la puerta

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Antes de entrar en materia, quiero comenzar agradeciendo de verdad a todos los queestais participado en la encuesta del artículo que publiqué recientemente sobre las próximas elecciones en Estados Unidos.

Son muchos los lectores que etais aportado vuestras opiniones, deseos, pronósticos y, sobre todo, vuestras razones para pensar que las cosas pueden desarrollarse de una manera u otra.

Gracias a todos por participar y por enriquecer el debate.

Y ahora sí, vamos con nuestro protagonista.

No observaba la carta del amigo Donald Trump desde su último cumpleaños y, como han pasado casi dos meses, me ha parecido un buen momento para volver a colocar sus tránsitos y echarle un vistazo desde otra perspectiva.

Eso sí, una advertencia previa.

Analizar los planetas rápidos en la carta de Trump puede convertirse en una actividad de alto riesgo para el astrólogo. Hoy dice una cosa, mañana parece decir otra y pasado mañana puede decir exactamente lo contrario de lo que dijo ayer.

Así que, para evitar mareos innecesarios, vamos a dejar de momento a los planetas rápidos haciendo sus piruetas y nos centraremos en tres movimientos de mayor calado, de esos que no vienen de visita para tomar un café y marcharse al cuarto de hora.

Y aquí es donde empieza lo interesante.

Plutón entra en casa 6: Donald contra el horario laboral

La primera de las flechitas rojas nos lleva directamente a Plutón entrando en su casa 6.

Y aquí tenemos un tránsito que no va a durar precisamente un fin de semana. Plutón se instala durante años.

La casa 6 tiene que ver, entre otras cosas, con el trabajo cotidiano, las obligaciones, la organización, los empleados, los hábitos y también con la manera en que una persona administra su actividad diaria.

Y claro, poner a Plutón, ese planeta que no conoce precisamente el significado de la palabra moderación, en semejante lugar tiene cierta gracia.

Porque una cosa es tener mucho trabajo.

Otra cosa muy distinta es que el trabajo se convierta en una cuestión de poder, control, reorganización y transformación profunda.

En el caso de un personaje como Trump, que además lleva años convirtiendo cualquier actividad relativamente sencilla en un acontecimiento internacional, la casa 6 promete entretenimiento.

Podríamos decir que empieza una larga temporada de:

“Aquí se hace lo que yo digo, porque para eso soy el jefe.”

El pequeño problema es que Plutón suele responder:

“Ya veremos quién manda aquí.”

Y cuando Plutón entra en escena, las cosas que estaban funcionando por costumbre tienden a someterse a una revisión bastante más seria.

En lo personal puede significar una transformación profunda de rutinas, forma de trabajar y gestión de sus obligaciones.

Y en su dimensión política, el asunto resulta todavía más interesante: cómo organiza su maquinaria, quién trabaja alrededor suyo, quién conserva poder, quién lo pierde y qué estructuras necesitan ser transformadas.

Vamos, que parece que Plutón ha entrado en la oficina y ha pedido hablar con Recursos Humanos.

Neptuno en casa 8: aquí empieza la película

El segundo protagonista es Neptuno, recién llegado a su casa 8.

Y tampoco viene precisamente para un periodo de vacaciones.

La casa 8 es un territorio bastante más profundo: recursos compartidos, dinero de terceros, deudas, inversiones, poder, dependencia, pérdidas, transformaciones y asuntos que muchas veces se desarrollan entre bambalinas.

Y entonces llega Neptuno.

Neptuno tiene una extraordinaria capacidad para envolver las cosas en niebla.

La claridad no es precisamente su especialidad.

Por eso, cuando aparece en una casa relacionada con recursos compartidos y cuestiones de poder, podemos encontrarnos con situaciones en las que no todo resulta tan evidente como parece a primera vista.

Además, actualmente todavía tenemos a Saturno acompañándolo en esa casa, aunque aproximadamente en un año y medio abandonará ese territorio.

Y aquí tenemos una pareja curiosísima.

Saturno quiere papeles, números, límites, responsabilidades y explicaciones.

Neptuno responde:

“Sí, sí, claro… luego lo vemos.”

Uno quiere poner orden.

El otro quiere disolver las fronteras.

Uno pregunta dónde está la factura.

El otro responde que la factura es una experiencia espiritual.

Y, mientras tanto, Trump en medio.

Cuando Saturno se marche y Neptuno quede solo como protagonista principal de la casa 8, la cuestión puede adquirir todavía más interés desde el punto de vista simbólico.

Especialmente porque hablamos de un personaje cuya actividad política tiene inevitablemente una enorme proyección sobre cuestiones económicas, de poder y de recursos compartidos.

Aquí conviene mirar con lupa.

O, mejor todavía, con dos lupas.

Y como no hay dos sin tres: el Nodo Norte llama a la puerta

Y llegamos a la tercera flecha.

Tenemos al Nodo Norte aproximándose a la cúspide y entrando en su casa 7.

Normalmente no soy demasiado partidario de montar una fiesta astrológica cada vez que los nodos cambian de casa.

Pero en este caso tenemos un pequeño detalle que merece atención:

el Sol natal de Trump está conjunto al Nodo Norte.

Y eso hace que, para este caso concreto, la entrada del Nodo Norte en casa 7 pueda adquirir una relevancia especial.

La casa 7 habla de relaciones, asociaciones, alianzas, colaboradores, adversarios declarados y, muy especialmente, de la gente que tenemos enfrente.

Y aquí tenemos a Trump.

Un hombre que lleva años demostrando que las relaciones no tienen por qué ser precisamente aburridas.

El Nodo Norte entrando en 7 podría poner mayor énfasis en sus relaciones con otras personas, socios, rivales, aliados y enemigos.

Y como además existe esa conexión natal con el Sol, podemos preguntarnos hasta qué punto determinadas relaciones con los demás van a convertirse en un elemento particularmente significativo para él durante este periodo.

Dicho de una manera menos académica:

parece que el universo le está recordando que, por mucho que uno quiera gobernar solo, siempre hay alguien al otro lado de la mesa.

Y eso, en política, suele ser bastante importante.

Tres tránsitos. Tres películas diferentes.

Si juntamos los tres movimientos, el panorama resulta bastante curioso.

Plutón en casa 6: transformación profunda de su manera de trabajar, organizar y ejercer control sobre su maquinaria cotidiana.

Neptuno en casa 8: años de procesos complejos alrededor del poder, los recursos compartidos y asuntos donde distinguir la realidad de la niebla puede resultar especialmente importante.

Nodo Norte entrando en casa 7: mayor protagonismo de alianzas, enemigos, socios y relaciones con los demás.

Y fíjense ustedes qué combinación tan simpática:

Plutón quiere controlar el despacho.
Neptuno quiere envolver la caja fuerte en niebla.
Y el Nodo Norte quiere que entren más personas por la puerta.

Todo ello aplicado a Donald Trump.

No parece precisamente el escenario ideal para quien aspire a llevar una vida tranquila.

Aunque, pensándolo bien, quizá ese sea precisamente el problema:

¿En qué momento hemos pensado que Donald Trump aspiraba a llevar una vida tranquila?

Seguiremos observando.

Porque estos tres tránsitos no son fuegos artificiales que duran una noche. Son movimientos lentos, de largo recorrido, y precisamente por eso pueden ser mucho más interesantes que las declaraciones de un día concreto.

Y ya sabemos que, en el caso de nuestro amigo Trump, para analizar lo que diga hoy siempre podemos esperar a ver qué dice mañana.

Para eso ya están los planetas rápidos.

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