Dos eclipses, una puerta y dieciséis días para descubrir qué había detrás

chatgpt image 28 ago 2026, 09 22 12

Como os fui comentando desde finales de julio, este mes de agosto tenía algo especialmente interesante: dos eclipses separados por apenas dieciséis días.

El primero, el 12 de agosto, fue un eclipse solar total. El segundo, el que hemos vivido esta madrugada, 28 de agosto, ha sido un eclipse lunar parcial. Pero más allá del fenómeno astronómico, lo verdaderamente interesante para nosotros está en lo que estos dos momentos pueden representar como proceso.

Ya os hablaba entonces de la posibilidad de que el primer eclipse nos mostrara una puerta.

Una puerta que quizá ya estaba ahí, pero que no habíamos visto.

Una puerta que podía abrirse ante nosotros, mostrando una posibilidad, una dirección, una oportunidad o simplemente una realidad que hasta ese momento permanecía oculta.

Y después del primer eclipse quedaban aproximadamente dieciséis días.

Dieciséis días para atravesar ese umbral.

Dieciséis días en los que aquello que se había puesto en marcha podía empezar a tomar forma.

Y llegaba entonces el segundo eclipse.

La pregunta, por tanto, no era solamente qué puerta se abría el día 12, sino algo bastante más interesante:

¿Qué había detrás de ella?

Lo que ha ocurrido durante estos dieciséis días

Y aquí es donde puedo hablar de mi propia experiencia.

No puedo deciros qué tenéis que hacer vosotros. Nunca ha sido esa mi intención. La astrología no debería convertirse en un manual de instrucciones para la vida de nadie.

Pero sí puedo contaros qué he hecho yo.

Tres días antes del primer eclipse inauguré mi página web.

No quería esperar a que pasara el eclipse. Aquello tenía que estar puesto en marcha antes.

Y, una vez abierta esa puerta, comenzó un periodo de dieciséis días en el que he estado terminando algo que llevaba mucho más tiempo gestándose.

En realidad, este trabajo comenzó a finales de 2022, durante mi estancia en Culiacán, Sinaloa, México.

En aquel momento no disponía de las herramientas necesarias para llevarlo hasta el final.

La investigación quedó allí, esperando.

Durante estos años he ido acumulando material, conocimientos y experiencia, hasta que finalmente he podido recuperar todo aquel trabajo anterior, reunirlo, ordenarlo y condensarlo utilizando las nuevas herramientas de las que dispongo ahora.

Y tenía que estar terminado antes del segundo eclipse.

Porque el segundo eclipse ya no hablaba de abrir la puerta.

Ahora había que mirar qué había detrás.

De saber el cuándo y el qué, a descubrir el dónde

El resultado es un trabajo de investigación sobre cartografía astrológica que pronto os voy a mostrar en un vídeo.

Creo que es algo especialmente interesante porque, dicho de una manera muy sencilla, la astrología tradicionalmente nos permite saber qué y cuándo.

Con este trabajo podemos añadir una tercera pregunta:

¿Dónde?

¿Dónde puede ser más adecuado desarrollar una determinada actividad profesional?

¿Dónde puede resultar interesante establecer nuestro hogar?

¿Dónde podemos encontrar unas condiciones determinadas para desarrollar un proyecto?

¿Dónde puede manifestarse mejor una determinada experiencia?

No quiero adelantar demasiado porque pronto os lo enseñaré y podremos hablar de ello con mucha más profundidad.

Pero sí puedo deciros que, para mí, haber conseguido terminar este trabajo durante estos dieciséis días ha sido una de las primeras cosas que he encontrado detrás de aquella puerta que se abrió el día 12.

Y no estaba previsto que todo terminara exactamente así.

Y apareció otra puerta: Investigación

Pero no ha sido lo único.

Durante este mismo periodo también he inaugurado en la web un nuevo apartado que he denominado Investigación.

Y ahí es donde comienza otra etapa.

La idea de este espacio es desarrollar investigaciones en profundidad, siempre desde la astrología, sobre diferentes cuestiones que considero de interés.

La primera investigación que comenzamos fue sobre el trígono Plutón-Urano.

No quería limitarme a hablar del aspecto que acaba de comenzar. Quería mirar hacia atrás, observar los dos trígonos anteriores, estudiar qué ocurrió en aquellos momentos de la historia y, desde ahí, intentar comprender qué podemos esperar del que comenzó este mes de julio.

Ahora tenemos en marcha una segunda investigación.

Las próximas elecciones en Estados Unidos.

Y dentro de ella hemos llegado hasta Scott Bessent, el hombre que ocupa una posición fundamental en el equipo económico de Donald Trump.

Su elección tampoco parece casual cuando observamos su carta astral y la relación que puede establecerse entre su perfil y las necesidades del proyecto político y económico de Trump.

Todo esto ya está explicado en el artículo correspondiente y seguiremos avanzando en esa investigación.

Y, por supuesto, algunas de las cuestiones que estamos descubriendo alrededor de Bessent y de las decisiones económicas que se están tomando tendrán después su propio espacio fuera de la sección Investigación, porque hay asuntos que pertenecen más directamente a la actualidad.

Pero eso vendrá después.

¿Qué había detrás de la puerta?

Y ahora volvamos al principio.

El 12 de agosto se abría una puerta.

Durante dieciséis días hemos estado haciendo cosas.

Algunas que ya estaban previstas.

Otras que llevaban años esperando.

Y algunas que ni siquiera sabía que iban a aparecer cuando comenzó este proceso.

Y esta madrugada hemos llegado al segundo eclipse.

La puerta ya no está simplemente delante de nosotros.

Ahora podemos empezar a mirar qué hay detrás.

Y aquí está, para mí, la parte verdaderamente interesante.

Porque cuando uno observa estos procesos desde la astrología, puede caer fácilmente en la tentación de pensar que los eclipses vienen a traer acontecimientos.

Yo prefiero plantearlo de otra manera.

Quizá los eclipses no vienen a hacer nuestro trabajo.

Quizá vienen a mostrar aquello que estaba preparado para ser visto.

Y después somos nosotros quienes tenemos que decidir qué hacemos con ello.

En mi caso, durante estas semanas se han abierto campos de trabajo y posibilidades que, cuando comencé a diseñar todo este proceso, ni siquiera había contemplado.

La página web.

La investigación.

La cartografía.

Los nuevos proyectos.

Las investigaciones históricas.

La actualidad.

Y todo ello ha ido apareciendo de una manera bastante más rápida de lo que yo mismo esperaba.

Por eso os cuento lo que estoy haciendo.

No para deciros que vosotros tengáis que hacer lo mismo.

Sino porque quizá alguno de vosotros también ha sentido durante estos días que algo se movía.

Quizá apareció una oportunidad.

Quizá terminó algo que llevaba mucho tiempo pendiente.

Quizá apareció una persona.

Quizá surgió una idea.

Quizá algo que parecía cerrado volvió a ponerse en movimiento.

O quizá, sencillamente, habéis descubierto que aquello que estabais buscando estaba en un lugar completamente diferente al que imaginabais.

Ahora os toca mirar

Mi consejo, por tanto, no es que hagáis una cosa determinada.

Mi consejo es mucho más sencillo:

mirad.

Mirad qué ha ocurrido entre el 12 y el 28 de agosto.

Mirad qué se ha movido.

Qué habéis terminado.

Qué habéis comenzado.

Qué personas han aparecido.

Qué oportunidades se han presentado.

Qué ideas han surgido.

Y, sobre todo, preguntaros qué había detrás de esa puerta que se abrió con el primer eclipse.

Porque quizá ahora, después del segundo, podamos verlo con mucha más claridad.

No todo tiene que suceder inmediatamente.

No todo tiene que convertirse en un acontecimiento espectacular.

A veces una puerta se abre simplemente para que podamos ver un camino que antes no éramos capaces de distinguir.

Y otras veces, cuando finalmente miramos detrás de ella, descubrimos algo todavía más interesante:

que había mucho más espacio del que imaginábamos.

Eso es precisamente lo que me está ocurriendo a mí.

Y quizá este sea el mejor momento para que cada uno de nosotros mire qué se ha gestado durante estos dieciséis días y decida qué hacer con ello.

La puerta se ha abierto.

Ahora sabemos que había algo detrás.

Lo que hagamos con ello ya depende de nosotros.

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